Definitivamente la confianza sin acción es como una espera ciega o un deseo al que nos aferramos sin movernos y del que evidentemente nada recibimos. Me encanta la definición de esperanza -concepto muy relacionado a la confianza- como “espera en movimiento”, o cuando dicen que la fe -otro concentro similar- “se debe acompañar de la obra y acción para poder ver el milagro” y es que muchas veces nos quedamos en la seguridad o presunción de que algo sucederá, ignorando el pronóstico complementario de cualquier ley de manifestación o afirmación que nos obliga a tomar acción para lograr eso en lo que confiamos. Incluso el verbo confiar aplicado a relaciones con otros, también nos invita a una transferencia consciente de tiempo, recursos y sentimientos como una entrega cautelosa, mientras obtenemos esa firme sensación de seguridad que no pasará algo desagradable y que no saldremos lastimados en ningún aspecto. La confianza es sustento de la intención, pero la “intención sin acción no genera transformación”, así que está bien que confíes en ti, en tus talentos, metas, recursos, en tu energía, en la gente que te rodea, pero ten presente que todo radica en la naturaleza y propósito de lo que esperas: sea esa convicción basada en la existencia de un poder superior que te orienta y protege; en la agradable expectativa de proyectare a tu futuro ideal o en el vigor que te genera reconocer todo lo que posees en el presente, pero acompáñalo siempre de un plan; el nexo entre el deseo y el éxito (aunque se alimenta de la confianza) siempre será la planificación y el ajuste de tus acciones a ella, por eso ¡muévete! porque confiar es bueno para tu crecimiento personal o para potenciar tus relaciones interpersonales, pues depositas tu fe en lo que aprendido con esfuerzo y esperas con seguridad que las cosas sean tal cual como pasaron por tu mente, pero es necesario balancear tu confianza con un poco de escepticismo -que te ayudará a aterrizar cada deseo- y mucha labor de tu parte, porque no basta la buena intención. Hoy podrías definir tu confianza: piensa y lista lo que esperas y por ítem, coloca como mínimo tres acciones para nutrirla y recuerda que las semillas no florecen solo por estar plantadas, necesitan ser cultivadas con paciencia y en su proceso encuentran los nutrientes necesarios para surgir, crecer y evolucionar, todo esto va más allá de una creencia y una decisión, el secreto es la acción. En ese concepto propio, recuerda que no se basa solo en lo que esperas de ti, de las relaciones con otros, en las acciones de los administradores de poder o en tus expectativas de la sociedad, es una idea más compleja y matizada que te invita a reflexionar y accionar: si no riegas la semilla, no veras su flor… ¿Cómo te vas regar tú?
Amarillo, Un Rayo de Bienestar
@dimeamarillo
Diciembre, 2025.


